Boletín Ecológico Nicaragua

Socioeconómico Ambiental: La pregunta no es ¿Estamos avanzando? – La pregunta es ¿Hacia adonde?

246595_107900796069412_976793182_n*Especial para www.boletinecologico.org /Mayo 2016–  Evidentemente, nada es estático, y Nicaragua ha seguido avanzando en estos últimos 10 años. Por ejemplo, la frontera agrícola siguió avanzando, y ello representó la perdida adicional de 920 mil hectáreas de cobertura forestal entre 2001 y 2014, y el 70.5 por ciento de dicha perdida ocurrió en el Atlántico Norte y Sur del país, esto es, en los denominados nuevos frentes de avance de la frontera agrícola. El 67.4 por ciento de dicha perdida, equivalente a 620 mil hectáreas, se produjo entre 2007 y 2014.

La implicación de esto debería ser clara. El viejo patrón de crecimiento agropecuario se agotó. El patrón de crecimiento agropecuario de Nicaragua ha sido fundamentalmente extensivo. El producto agropecuario, más que crecer debido a los incrementos en los rendimientos y la productividad del trabajo, ha crecido principalmente debido a la ampliación de la superficie explotada, a 13240713_10208077653152101_1903458816248177881_ncosta de la destrucción de la cobertura forestal.

El avance de la producción agropecuaria de las zonas de trópico húmedo ha sido el resultado de la expansión de la superficie de granos básicos y la ganadería extensiva hacia zonas montañosas húmedas y suelos de baja fertilidad, lo que ya produjo una masiva deforestación, degradación de cuencas hidrográficas, sobreutilización y erosión de los suelos.

Pero esta expansión ya está alcanzando sus límites y está dando origen a conflictos interétnicos sumamente graves.

El deterioro de las cuencas hidrográficas, debido a la pérdida de cobertura forestal, se traduce en una elevada pérdida de 13254282_10208077653272104_6919009438707129743_nbiodiversidad y en grados de erosión del suelo que van de moderada a severa. Al desaparecer la cobertura forestal, los suelos se compactan, reduciéndose la infiltración y la recarga del manto freático y las fuentes de agua superficial, mientras aumenta la escorrentía y la sedimentación.

En la Región del Pacífico, en donde se concentra la mayor parte de la población, la mayor parte del agua se extrae de acuíferos subterráneos que se ven sujetos a niveles de stress cada vez más altos, debido a la sobre-extracción, las sequías recurrentes, y la deforestación e impermeabilización de los puntos o áreas de recarga.

Esto pone en cuestión la disponibilidad futura de agua, frente a la creciente demanda por la misma que provendrá del crecimiento de la población y de las necesidades derivadas del incremento de las áreas bajo riego y demás usos.

13091947_1700890896818211_4292143699435915645_nOtro aspecto fundamental lo ha constituido el rápido avance del proceso de transición demográfica. En Nicaragua, este proceso aún se encuentra en la fase del denominado ¨bono demográfico¨ – acompañada por el ¨bono de género – que representan la fase en que la población en edad de trabajar, como porcentaje de la población total, y la tasa de incorporación de dicha población a la actividad económica, alcanzan su mayor nivel en la historia del país.

13239437_10208077657232203_3954252800132176695_nEsto representa una oportunidad histórica, e irrepetible, para el desarrollo. Por definición la tasa de crecimiento económico es igual a la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo más la tasa de crecimiento de la productividad media de la economía.

El bono demográfico y de género se ha traducido en un fortísimo crecimiento de la fuerza de trabajo. Si este crecimiento estuviese asociado a una alta tasa de crecimiento de la productividad, la tasa de crecimiento económico alcanzaría los niveles de los denominados ¨milagros del crecimiento¨.

Si la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo es del 7% promedio anual, y 13226944_10208077656792192_6465056293006927464_nla productividad estuviese creciendo a una tasa del 3% promedio anual, la tasa de crecimiento de la economía alcanzaría un 10%. Si, por el contrario, la fuerza de trabajo ha estado creciendo al 7% promedio anual, pero la economía solo lo ha hecho al 4.5%, esto significa que la productividad media ha caído a una tasa del 2.5% promedio anual.

¿Por qué la economía ha avanzado en la fase cimera del bono demográfico con esta tendencia el estancamiento y/o declinación de la productividad?.

En el caso de Nicaragua, nuestra economía ha estado en capacidad de absorber el fortísimo crecimiento de la fuerza de trabajo derivado del bono demográfico y de género, porque las personas que se incorporaron a la actividad económica, en gran medida crearon sus propios empleos para sobrevivir.

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Adolfo José Acevedo, Economista Nicaragüense.

Lo han hecho con un acceso prácticamente nulo a los recursos, en actividades de sobrevivencia en la agricultura tradicional y el comercio y los servicios informales, todas ellas actividades de muy baja productividad, principalmente bajo la forma de trabajadores por cuenta propia de bajísima calificación y trabajadores familiares sin pago.

Dado que la productividad media es un promedio ponderado, siendo el factor de ponderación la participación porcentual de las distintas actividades en el empleo total, el hecho de que las actividades de menor productividad generen la mayor parte del empleo presiona a la baja la productividad promedio de la economía, haciéndola declinar.

En síntesis, hecho de que el grueso del empleo que se genera para dar ocupación a la creciente fuerza de trabajo sea empleo de muy baja productividad, es lo que deprime la productividad media de la economía, que es una media ponderada.

piblciidadEsto nos dice que, durante este periodo, el crecimiento de la economía, que depende tanto de la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo como de la tasa de crecimiento de la productividad, dado el estancamiento y/o declinación de la productividad, se explicaría, esencialmente, por el crecimiento de la fuerza de trabajo. Esta es una sencilla verdad matemática.

Han existido factores que han actuado como vientos de cola favorables, puramente temporales, para impulsar este crecimiento, en la medida en que han permitido que la expansión de la demanda interna asociada a los mismos facilitase la absorción de esta creciente fuerza de trabajo, aunque fuese, principalmente, en empleos de muy baja productividad.

Entre estos factores, que ya se terminaron o se han debilitado considerablemente, estuvo el boom de las commodities, el enorme flujo de la cooperación petrolera de Venezuela, el auge de la inversión extranjera y de las remesas familiares. Pero estos vientos de cola se han debilitado considerablemente, o han revertido su dirección.

13240151_10208077657632213_4169910418002326343_nA su vez, las proyecciones socio-demográficas muestran que el proceso de transición demográfica ha entrado en un punto de inflexión, a partir del cual el proceso de envejecimiento comienza a adquirir velocidad de crucero, y en las próximas décadas el crecimiento de la fuerza de trabajo comenzará a desacelerarse de manera muy marcada.

Al desacelerarse el crecimiento de la fuerza de trabajo, si la tasa de crecimiento de la productividad no se incrementa de manera mucho más que proporcional, la tasa de crecimiento de la economía seguirá la misma ruta que la fuerza de trabajo y el país deberá enfrentar la fase de envejecimiento en condiciones deplorables.

Si se desea evitar que esto ocurra, el país debería promover desde ya un proceso de trasformación estructural: un proceso de acelerada diversificación de la economía hacia actividades de creciente productividad y elasticidad ingreso de la demanda a largo plazo, capaces de generar porcentajes crecientes de empleo.

13256016_10208077655672164_8421361836974546720_nEsto es lo que permitiría que un número decreciente de trabajadores, ocupados en empleos de cada vez mayor productividad, pueda generar los recursos necesarios para sostenerse a sí mismos, con niveles de vida crecientes, y al mismo tiempo sostener al número en rápida expansión de adultos mayores, también de manera digna.

Para que las nuevas actividades dinámicas sean capaces de ir absorbiendo porcentajes cada vez mayores del empleo, las mismas deberán expandirse con la suficiente rapidez para que su demanda por nuevos trabajadores supere, con creces, el mero crecimiento de la población económicamente activa.

Sin embargo, para que estas actividades crezcan con la suficiente rapidez, la demanda por sus productos debe ser capaz de crecer con una mayor rapidez relativa que la del ingreso – es decir que, al contrario que los productos en los cuales nuestra economía se ha especializado, estas nuevas actividades deberán generar productos caracterizados por una alta elasticidad-ingreso de la demanda a largo plazo.

13256390_10208077656392182_4564834691002585547_nDe lo contrario, su demanda de trabajadores crecerá, en el mejor de los casos, como ha ocurrido hasta ahora, al mismo ritmo que la población económicamente activa, y la estructura del empleo no cambiará: estas actividades no serán capaces de absorber porcentajes crecientes del empleo, y la mayor parte de la fuerza de trabajo continuará, como hasta ahora, ocupada en actividades de sobrevivencia.

Ello implicará modificar los rasgos del actual patrón de crecimiento sustentado en la explotación ¨minera¨ de los recursos fundamentales – suelo, bosques, agua, biodiversidad – que son el soporte natural de un desarrollo que pueda sostenerse a largo plazo.

Pero no se ha avanzado, en lo absoluto, en esta dirección, y el tiempo disponible para hacerlo se agota.

De hecho, en Nicaragua está en entredicho la posibilidad misma de transitar del status de país de ingreso medio-bajo al de status de país de ingreso medio-alto, lo cual sería un requisito básico para poder arribar a la fase avanzada de envejecimiento en mejores condiciones.

13245429_10208077655832168_3354113930373971306_nLa evidencia empírica sugiere que ello supondría que la fuerza de trabajo alcance un nivel de escolaridad al menos correspondiente a la enseñanza secundaria, la dotación de una infraestructura de muchísima mayor cobertura y calidad, y la presencia de instituciones públicas competentes.

Si el país no puede ni siquiera hacer el esfuerzo por lograr estos objetivos básicos, y si el análisis que hemos presentado es correcto, lo que ello implica es que Nicaragua arribará a la fase de envejecimiento, en 20 años más, en condiciones verdaderamente deplorables.

Una sola palabra más sobre en la dirección en la que se ha avanzado o no se ha avanzado. No se ha avanzado mucho en términos del grado de escolaridad de la población, y de la calidad de la enseñanza.

La matrícula inicial de la enseñanza primaria se ha reducido fuertemente, y esta reducción no se puede explicar por la disminución en el número de niños en edad escolar que caracteriza a la transición demográfica– esta disminución no tiene por qué implicar una disminución de la matrícula, a men os que haya una cobertura total.13230251_10208077656992197_5316713693792795249_n

En todo caso, dicha disminución del número de niños en edad de asistir a la primaria se hubiese traducido, si la matricula hubiese permanecido constante, en un aumento de la tasa neta de la tasa neta de matrícula primaria. Pero dicha tasa se ha reducido, lo que significa que, además, la disminución en la matricula fue superior a la de los niños en edad de asistir a la primaria.

Pero no solo se trata de que los niños se matriculen, sino que logren culminar el ciclo de la educación primaria. La tasa de sobrevivencia al último grado de primaria representa el porcentaje de niños que se matriculó en el primer grado de la enseñanza primaria y alcanzó a llegar al último. Por alguna razón, Nicaragua dejó de reportar este indicador a la UNESCO desde el año 2007.

El grafico representa los datos de este indicador para los países de nuestra región en el año 2007, último año en que Nicaragua lo reportó a la UNESCO.

Con los niveles tan bajos de escolaridad que muestra nuestro país, y sin que se esté efectuando un esfuerzo nacional de gran envergadura por incrementarlo de manera significativa, lo mismo que la calidad y la pertinencia de la educación, parece que no es difícil responder a la pregunta de en qué dirección estamos avanzando.

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Faltan menos de 20 años para 2035, y a estas alturas el país todavía no acierta a diseñar una estrategia para enfrentar, de manera concertada, los enormes desafíos que estará encarando para entonces. Lo que cabe retener es que los cambios necesarios para poder afrontar de la mejor manera estos desafíos, en realidad debían haberse emprendido desde ayer.

Los niveles educativos y destrezas con que la fuerza de trabajo nicaragüense deberá hacer frente, en ese entonces, a las exigencias de un mundo que requerirá niveles cada vez mayores de calificación y destrezas, ya se han forjado, o se están forjando ahora.

Los niveles de calificación y destrezas de la población mayor de 15 años, que para entonces representara todavía el 53 por ciento de la fuerza de trabajo, en lo fundamental ya se han fraguado. Los niveles de calificación y destrezas de la población menor de 15 años, que para 2035 representara el 36 por ciento de la fuerza de trabajo, se están determinando ahora mismo.

Fíjese usted, lo que ocurrirá en las próximas décadas se está fraguando desde ahora, con lo que se hace, o se deja de hacer, hoy.

El rumbo actual es cada día más inviable, e insostenible, y el cambio es cada día más inaplazable. En los próximos 35 años, la sociedad predominantemente joven que hemos experimentado hasta hoy dará pasos, con bastante rapidez, a una sociedad crecientemente envejecida.

La cantidad de niños menores de 15 años se habrá reducido en 529 mil, el número de personas jóvenes —definidas como la población de entre 15 y 29 años— se habrá reducido en 233 mil. En marcado contraste, la cantidad de personas de 60 años y más habrá aumentado en un millón 195 mil.

Para entonces, el grado de envejecimiento de la sociedad nicaragüense será similar al que exhiben hoy, en promedio, los países europeos.

¿Y el cambio climático? ¿Qué implicaciones concretas tiene, para uno de los países más expuestos y vulnerables en el mundo al riesgo climático, el que el Banco Mundial esté alertando que el riesgo que enfrentamos no es ya que la temperatura promedio se eleve 3-4 grados C por encima del nivel pre-revolución industrial, sino 4-5 grados?

* Adolfo José Acevedo Vogl, es economista Nicaragüense. 

Posted by on May 25 2016. Filed under Análisis por David Quintana, Noticias. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

7 Comments for “Socioeconómico Ambiental: La pregunta no es ¿Estamos avanzando? – La pregunta es ¿Hacia adonde?”

  1. Ove Faurby

    Sin duda importantes reflexiones. No obstante como estudioso en temas forestales me pregunto sobre la fuente de estos lindos gráficos sobre la deforestación. El último inventario forestal publicado se hizo en 2007. Después no existen estudios autoritativos publicados. INAFOR hizo inventario el año pasado, pero no se ha procesado en su totalidad, y por seguro no va a dar datos año por año. Parece bien autoritativo con estos gráficos, pero deberían tener una fuente…

  2. Adelina meza arauz

    Lo más importante de este artículo es que el señor Acevedo no hace énfasis en la voluntad que hay por cambiar todo este descalabro. Pero me parece importante su ultima reflexión, El gobierno ha sido inflexible en los temas de cambios climáticos. Por ejemplo ¿mientras otros países gozarán de proyectos de adaptación nicaragua se aisló solo porque el gobierno cree que nos deben pagar por algo que también hemos gozado como son los países industrializados.

  3. Avelino Rocha Avellán B.

    Es curioso. Este señor nunca mir+o nada malo en macroeconomía cuando gobernaron los liberales. El grave problema no es solo de este gobierno, también de los otros gobiernos que hicieron un contrapeso a las luchas sociales. Entregaron a trasnacionales los recursos naturales. La minería, etc. Hay que ver también que estos indices de pobreza han caido debido a que el gobierno está paliando ciertos problemas La lucha es de todos.

  4. Jacobo Santos Mendieta

    Habría que preguntar al actor del articulo si ha tomado en cuenta las medidas que ha mejorado el gobierno respecto a las utilidades del turismo, Aquí en Costa Rica miramos a los nicaragüenses que han cambiado sus hábitos y los recursos naturales los han cambiado a ser actores de valores económicos. El proyecto de turismo de lancha que hay entre San Carlos y el río COlorado en mi país Costa Rica, ha sido testigo que el talento ecológico ha aportado a la economía. Yo miraba por ejemeplo otro articulo aquí en este medio, sobre las plantaciones de árboles en camoapa y ello indica que hay crecimiento que ha incorporado el horizonte a seguir.

  5. Justos por pecadores

    Pero si el nivel de educación es pésimo. toda la gente le importa los recursos naturales. necesitamos hacer de la naturaleza un potencial de valores económicos para nicaragua. A USAR EL AGUA Y LOS BOSQUES!!!!!!!

  6. Maderero Arrepentido

    El problema no es los bosques, el problema es que no hay ordenamiento y luego la actividad forestal y demás queda colorada, desprestigiada. el gobierno debe facilitar las inversiones. después de todo todo requiere balance.

  7. Hilario Apolinar G

    Nicaragua ha desperdiciado sus bosques y ahora que ya ni ríos les queda, quieren explotar el lago de nicaragua. con estos números del señor acevedo, la cosa se aclara y nos pone a pensar ¿de verdad queremos un canal si somos mal administradores? que mal hijos hemos sido con la naturaleza

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