Boletín Ecológico Nicaragua

Las impresionantes Serranías de Calizas del Bocay. Territorio de Bosawás.

El encuentro de dos ríos. El Bocay y el Coco. Foto: David Quintana

Por: David Quintana / 10 de Agosto 2016 –  Esta es una de las serranías más antiguas de Nicaragua. Al oeste de la sabana Miskita, entre el río Coco y las cabeceras del Wawa, se presenta una serie de bajas serranías de composición caliza dispuestas en arcos. Esta impresionantes macizo no solo es la prueba que la naturaleza emergió hace más de ochenta millones de años revelando estas formaciones montañosas, sino también, el hogar de miles de seres vivos aun sin descubrir.

Un mundo verde y Blanco. Abajo se esconden las calizas, hechas por los arrecifes, que hace millones de años estuvieron sumergios en el mar. Foto: David Quintana

Las serranías de Calizas del Bocay, se alza entre las selvas de Umbra, Sangsang, Adolting y Moko, sobre este basamento de calizas, posiblemente depositadas en un mar somero a finales del periodo Cretáceo, se levantó después el vulcanismo terciario de la serranía Isabelia, donde los cerros Guayabo, Toro, Saslaya, Asang Raraj, Babá y Yeluka sobresalen como cumbres de macizos volcánicos. Aquí es incontable la biodiversidad de plantas, insectos, árboles y aves, que a lo largo de los siglos, ha ocultado otras maravillas aun desconocidas por el hombre.

Los historiadores aseguran, que estas formaciones de El Bocay, se abrieron paso gracias a las corrientes de agua que bajaron tras la inmersión del mar, pues las calizas son erosionables y muchos de ellas dejan filtrar el agua.

13907202_1735652813342019_4486686130682201636_nLas calizas es una zona de grutas y formaciones más antiguas de Nicaragua. De hecho, esta parte estaba en el fondo del mar y luego que emerge el continente, quedan estos macizos blanquinosos, que son relieves de coralinos muertos que una vez, vivieron al fondo del mar, y aunque el bosque crece, abajo hay cavernas como la “Tunawalan”; Es tan grande la gruta que hacen misas o ritos a lo largo de la historia del país.

De Ayapal hasta la desembocadura del río Bocay en el alargado río Coco, es territorio núcleo de la reserva de Bosawás, y aunque muchos creen que al llegar al cerro denominado “Macizos de Peñas Blancas” están en Bosawás, se equivocan. Apenas es el inicio del área de amortiguamiento que se desplaza a partir del pueblo que lleva el mismo nombre.

Al fondo el macizo de peñas blancas, agobiado por la mano humana. Foto: David Quintana.

Seducidos por estos macizos, vimos más allá del valle del Cuá, entre los ríos Coco y Bocay. Aquí se eleva el imponente macizo de Kilambé,  – mil setecientos cincuenta metros sobre el nivel mar –  la cumbre más alta del departamento de Jinotega, cubierta de bosques nebulosos, aunque el sobrevuelo revela que la mano del hombre es letal. Hay huella asesina que pone el principal obstáculo a la vida.

Por las laderas de estos macizos de caliza, bajan varias quebradas que se incorporan a la enorme cuenca del Coco, que posee montañas cubiertas de bosques húmedos tropicales, incluso cerca de estas, confluyen la serranía de Ukapina, una belleza erizada de picachos de blancas calizas que se proyectan encima de las selvas de Bosawás.

Un macizo blanco que alberga la historia impresionante de las grandes hecatombes volcánicas. Foto: David Quintana

Zona Jurásica

En esta zona, habrá que buscar fósiles de saurios que existieron en esa época en que emergieron estas serranías, pues en un reciente mapa de la prestigiosa National Geographic, se indica que tanto Nicaragua y Honduras constituyeron hace siglos, una enorme Península, donde remontaba el continente Norteamericano.

De hecho, un desplazamiento provocado por la intensidad de los primitivos volcanes, sepultó con sus lavas, buena parte de de esas antiguas calizas, quedando expuesto únicamente, un arco de bajas serranías que se extiende desde la región del Bocay, curso medio del río Coco, hasta el área de Bonanza, arco que posiblemente habría que buscar en estas serranías jurásicas.

10708060_10207336518643392_1626149187_nDefinitivamente poder conocer estos sitios de Nicaragua, es liberarse de la prisa y poder seguir el hilo de tus pensamientos, además son experiencias que jamás olvidaras. Es lo que los sabios conocen como: la verdadera riqueza humana.

Posted by on Aug 10 2016. Filed under Noticias, Reportajes Verdes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

Leave a Reply

Search Archive

Search by Date
Search by Category
Search with Google

Photo Gallery

Log in | Webmail | © Boletín Ecológico, 2013