Boletín Ecológico Nicaragua

El animal más feo del mundo corre peligro porque lo consideran demoníaco.

we2Por: Mónica Isola Wiesner – Tala ilegal y supersticiones de la población de la isla de Madagascar hacen que este curioso mamífero, que puede ver en la oscuridad, sea perseguido por los locales.

Los locales de Madagascar lo consideran una criatura demoníaca y de mal presagio y aquellos que no lo conocen suelen confundirlo con algún tipo extraño de ardilla por sus dientes de roedor, sus orejas de murciélago y su cola larga y peluda.

Se trata del Aye-aye, que en realidad es un primate (más específicamente un prosimio) de la familia de los lemures y que, como tal, se encuentra únicamente en Madagascar.

El Aye-aye tiene un cuerpo de 16 pulgadas (unos 40 centímetros). Su fuente de alimentación principal son larvas de insectos que se encuentran dentro de los troncos de árboles. Precisamente para acceder a sus presas el Aye-aye ha desarrollado las adaptaciones especializadas que le confieren su apariencia tan rara. Cada una de sus características físicas se puede explicada a partir de su peculiar estrategia de caza, explica Andrea Katz del Duke Lemur Center.

we34Primero, el Aye-aye es un animal nocturno (de hecho, el más grande de los primates nocturnos) por lo que pasa la noche recorriendo el bosque de árbol en árbol buscando comida. Por esa razón, tiene unos ojos enormes que le facilitan la visión en la oscuridad. Toda su actividad, de alimentación y la escasa vida social (que se limita a la reproducción y pelea por territorio) transcurre de noche. De día, duermen en su nido hasta que vuelve a caer la noche.

A medida que se va desplazando por las ramas de los árboles, el primate va dando pequeños golpes a la madera con su dedo de medio que es largo, puntiagudo y fino (solo piel, tendones y hueso).

we3A medida que lo hace, escucha atentamente con sus grandes orejas -que son muy móviles y sensibles-, buscando identificar el sutil sonido del movimiento de las larvas. Lo que busca es un lugar donde suene hueco o vacío, tal como lo hacen los pájaros carpinteros. Por esto se les conoce como forrajeros percusivos.

Una vez detectada la cavidad donde están las larvas, con ayuda de su tremendamente potente mandíbula, el Aye Aye utiliza sus dientes incisivos largos y filosos -que crecen de forma constante como los de las ardillas- para escarbar un agujero en la madera y así acceder al espacio donde está su presa.

Una vez allí, inserta este raquítico dedo del medio, que tiene una garra puntiaguda, y con él explora el hueco. Este dedo tiene una articulación muy similar a la de los hombros de los seres humanos por lo que puede rotarlo 360 grados y así acceder bien dentro de cada recoveco.

Cuando halla las larvas, entonces las ensarta con su uña filosa para sacarlas, una a una, y comérselas.

qw1El Aye-aye no solo es el primate nocturno más grande, también tiene la cabeza proporcionalmente más grande respecto a su cuerpo de entre todos los primates. De hecho, su modo especializado de alimentación consiste de un comportamiento más complejo y con motricidad más fina que todos los demás lemures. En los Aye-aye infantes, esta proporción se nota de forma más acentuada, tanto que hasta se podría decir que son tan feos que enternecen, explican los científicos que los estudian.

La única población de esta criatura es muy pequeña y corre riesgo de desaparecer. Limitada únicamente a los bosques de la isla, se encuentra amenazada no solo por la reducción de su hábitat debido a la tala sino también por culpa de la superstición.

Aunque varía de aldea a aldea, las personas originarias de Madagascar tradicionalmente, y aún en la actualidad, creen que esta criatura es una especie de demonio o por lo menos una señal de mal presagio. Algunos creen que si el animal los señala con su largo dedo, los ha marcado para la muerte. Otros creen que si aparece cerca de la aldea traerá mala suerte y desgracias.

Por esto, el pobre Aye-aye, por feo, enfrenta una amenaza más a su ya reducida población, ya que al cruzarse con ellos, los lugareños optan por matarlo para evitar las maldiciones que ellos están convencidos que les podría traer.

A la hora de aparearse, la hembra carga con todo el peso, literalmente. Mientras ella cuelga de una rama al estilo de un perezoso, el macho se mantiene colgado de ella durante el acto sexual.

Posted by on Nov 1 2016. Filed under Noticias, Reportajes Verdes. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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