Boletín Ecológico Nicaragua

Conservemos los pinares para tener agua en el norte de Nicaragua.

capincercaPor Jaime Incer Barquero/ especial para el boletín / Managua, Nicaragua / 11 de Marzo 2016 – “No sé si en este país vale más la madera que la gente, o la destrucción del bosque que el derecho a beber agua”, y lo digo porque al parecer las declaraciones del titular del Instituto Nacional Forestal (INAFOR), trata de justificar la destrucción de los pinares a causa del gorgojo descortezador en el área protegida de la Cordillera de Dipilto – Jalapa.

El pretexto desoye el clamor de los 250 mil habitantes del departamento de Nueva Segovia, que dependen enteramente del agua que los bosques de pino condensan  en la más elevada cordillera del país, y en este contexto las autoridades forestales desconocen que el gorgojo descortezador y el pino han mantenido una relación antagónica desde la época de los dinosaurios, cuando aparecieron las primeras especies de coníferas hace 250 millones de años.

A través de estas edades el pino siempre ha logrado sobrevivir a los ataques del “dendroctunus”, el gorgojo descortezador, porque la naturaleza es tan sabia que equilibra las relaciones conflictivas entre parásitos y parasitados, de modo que estos últimos logran sobrevivir los ataques de los primeros.

“Nicaragua es el país que posee los rodales más sureños del continente americano, ya que el pino creciendo en forma natural ha logrado extender su rango desde el norte de Canadá hasta las montañas del norte, razón más que perentoria para que conservemos estas especies que son las mejores adaptadas a las latitudes tropicales”.

Sobre este aspecto, los pinos de Centroamérica han sido periódicamente afectados por las plagas de este gorgojo,  pero siempre han logrado sobrevivir a esta situación, porque quedan especies remanentes o semillas dispersas que aseguran su regeneración natural.

“En la actualidad los pinares sometidos a tala rasa y los espacios antes sombreados y húmedos, son ahora más soleados, secos y despejados, lo cual favorece  el desarrollo de especies competidoras más rápidas que impiden la regeneración natural del pino en las áreas extensamente devastadas por esas prácticas”.

piblciidadPor otro lado, según los expertos de la FAO, la mejor manera de reducir los efectos y daños que provoca el gorgojo es a través de un monitoreo y buen manejo de rodales y no la destrucción de los pinares a tala rasa, como actualmente lo están justificando las autoridades del país.

Resulta sospechoso que las tucas que cargan los camiones, vienen ya descortezadas para que no se diferencien los árboles parasitados de aquellos sanos, dejando la misma corteza infestada en el campo para que esta plaga se siga extendiendo y se continúe con las prácticas despaladoras.

Además de los argumentos ecológicos aducidos, la principal preocupación debe enfocarse en la pérdida de la capacidad de los bosques de altura para condensar humedad, captar el agua de las nubes e infiltrarla en el terreno, dando origen a vertientes y ríos, situación que ya no se está produciendo en la cordillera de Dipilto – Jalapa, tal como se comprueba actualmente con la pérdida parcial o total del caudal de los ríos que bajan de esa cordillera, con grave afectación a las poblaciones, tanto urbanas como campesinas, que están careciendo como nunca  de los beneficios del agua.

Sin duda, “Ahora tenemos una nueva y más agresiva especie de gorgojo, el dendroctunus corruptus”, que ha sido introducida por la mafia maderera.

 

Posted by on Mar 12 2016. Filed under Análisis por David Quintana, Documentos Ecologicos, Noticias, Suelo Patrio por Geovanni Carranza. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.

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